Para el desarrollo de esta actividad es necesario que hayas leído y analizado el escrito de Miguel López Melero "La educación especial ¿hija de un Díos menor? en el mundo de la educación". Aquí te proporcionamos un extracto del mismo, que te será de utilidad para el análisis de la película "El pequeño salvaje", el cual habrás de realizar de manera colaborativa con tus compañeros de grupo y que podrás postear en este blog. Antes de la proyección de la película, te sugerimos leer la sinópsis de la misma, en el siguiente vínculo:
EXTRACTO DEL TEXTO DE MIGUEL LÓPEZ MELERO: LA EDUCACIÓN ESPECIAL ¿HIJA DE UN DIOS MENOR? EN EL MUNDO DE LA EDUCACIÓN"
(...) ¿no nos recuerda la educación (especial) a tiempos pasados?
¿Qué razones justifican, la existencia de la educación (especial) cuando ha sido casi siempre un elemento de sanción para las personas o clases sociales diferentes, pero nunca un elemento de promoción de las mismas?
Aquí es donde hemos de situar, a mi juicio, el problema cultural de la educación (especial). Problema cultural que yo lo sitúo, en la época moderna, en la medicina y en la psicología, y pienso que estas dos disciplinas fueron la causa de la no educación y sí de terapia en Víctor.
Víctor, el salvaje de Aveyron, ejemplo paradigmático de la historia de la educación (especial) y que, como se sabe, es el origen de la cultura del hándicap y no de la cultura de la diversidad; aunque la historia de la educación (especial) puede llevarnos hasta Platón y Sócrates, quienes afirmaban que los niños con habilidades intelectuales extraordinarias requerían de un entrenamiento especial. Será Itard y su método fisiológico, centrado en Víctor como problema, quien escriba el origen, a mi entender, de la educación especial.
La historia de la educación (especial) puede ser rastreada hasta Platón y Sócrates, quienes recomendaban que los niños con habilidades intelectuales extraordinarias requerían de un «entrenamiento» especial; sin embargo, pienso que el principio de la educación (especial) está marcado por Jean Marc Gaspar Itard (1775-1838) con Víctor, el llamado «salvaje de Aveyron», continuado por su discípulo Seguin, en quien María Montessori basó su método pedagógico.
Como es conocido, a principios del siglo XIX, Itard, defendió la idea de educar a un niño encontrado en los bosques de Aveyron, en contra de los filósofos y médicos de la época (Pinel y colegas). Este momento es, a mi juicio, el origen de un modelo educativo centrado en el sujeto como único culpable de su situación (modelo deficitario).
Antes de iniciar mi análisis y valoración de este acontecimiento histórico en la reciente historia de la educación (especial), he de reconocer públicamente —porque si no lo hiciera sería injusto— que Itard, con su actitud de rebeldía y de inconformismo, hizo posible un modo distinto de acercarnos a las personas con hándicap. Itard merece ser reconocido sobre todo porque desde el principio reconoció que Víctor no era un adulto en miniatura sino un niño en desarrollo. Pero también pienso que, desde nuestra perspectiva actual, tendríamos que preguntarle a Itard varias cosas, por ejemplo:
¿Víctor era idiota antes de ser abandonado o se hizo idiota en el abandono? Si era idiota, ¿cómo pudo vivir sólo tanto tiempo?
Y después de encontrarlo, si era idiota, ¿cómo aprendió Víctor lo que aprendió?
Y por último, se me ocurre que Itard nos tendría que haber dejado escrito qué aprendió él, como estudioso de la época, de Víctor y no sólo lo que Víctor aprendió de Itard.
Pero hemos de darle gracias a Seguin y sobretodo a María Montessori porque supieron comprender que el aprendizaje es algo evolutivo y que la evolución y el cambio humano se producen en un intercambio permanente de vivencias que abre espacios de desarrollo potencial. O sea, que las personas nos educamos siempre y cuando el contexto disponga de condiciones para ello. El sentimiento que nos trasmiten estos autores —al menos así lo interpreto yo— es que todo cambia y este cambio se debe a la educación.
Algunos pensarán entonces, ¿qué pasa con la genética? Pues con la genética no pasa nada. La genética existe como un espacio de posibilidades que sólo se desarrollarán si se dan ocasiones u oportunidades para vivirlas. El ser humano es mucho más que unos miles de genes, es sobretodo convivencia y emoción. Y aquélla, la convivencia, se produce al aceptar al otro como es y no como nos gustaría que fuera. Es ésta la razón de la educación, el aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia (dignidad humana). ¿Cuándo aprenderemos esto los profesionales de la enseñanza?
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